
NUEVA GERONA. — En un país como Cuba, donde el ser humano es el centro de atención y para cuyo beneficio están diseñados todos los sistemas de protección, la irresponsabilidad podría ser una de las causa principales de daños a la integridad física del hombre. Esa realidad se observa a diario en todas las calles cubanas por las que transitan quienes no miden las consecuencias del obligado ¡Achússss! que produce el catarro.
Tal retraimiento anula el intenso trabajo de las autoridades de salud para prevenir y enfrentar el virus de la gripe A (H1N1), flagelo que ataca hoy a todo el planeta y Cuba no está exenta aunque aplique con rigurosidad los sistemas de vigilancia epidemiológica en fronteras como sensores de temperatura en aeropuertos, medidas extremas en marinas y puertos.
Todas esas acciones se suman al esfuerzo cotidiano de los trabajadores del sector de la salud en las provincias y municipios para informar a la población sobre cómo prevenir el contagio en los hogares, centros laborales y espacios para la diversión.
Usted podría pensar que lo sabe todo o «ese tema me tiene hasta aquí» (alusión a la frente) pero según las constantes manifestaciones de irresponsabilidad, me refiero a toser sin taparse la boca en público, estar enfermo y asistir al centro de trabajo, tocarse los ojos y luego dar un apretón de manos al amigo, son algunas de las maneras más inocentes de transmisión que todas luces dicen que el tema necesita una mayor divulgación.
No se trata de cambiar estilos de vida, es cambiar el estilo para preservar la vida; es tener la percepción real del riesgo que se corre cuando incubamos en el organismo gérmenes mortíferos; es el peligro para aquellos cuyos sistemas inmunológicos dimiten al enfrentar la batalla contra los virus.
Estudios recientes muestran a la población joven como la más vulnerable al contagio; asimismo refieren que las mujeres en estado de gestación y los niños corren el mayor riesgo sin descontar los que padecen de enfermedades respiratorias como el asma, las cardiovasculares, diabetes y estados de inmuno depresión que pudieran acentuar la gravedad y producir incluso la muerte.
La intención de este comentario no es provocar miedo, pero los datos hasta el 18 de septiembre son poco halagüeños. En América, por ejemplo, unas 35 naciones, incluida Cuba, notifican la presencia del virus; en 22 de ellas se reportan fallecidos por esa causa.
De igual modo me propongo, dada la cercanía de la temporada invernal en que se agudizan las enfermedades respiratorias, incitar a extremar las precauciones como cubrir nariz y la boca con un pañuelo al toser, lavar con frecuencia las manos con agua y jabón, evitar tocarse los ojos, no saludar de beso y de mano, ventilar la casa y las oficinas, además de evitar sitios de gran concurrencia.
Si siente que su cuerpo se afiebra, tose mucho, su nariz segrega algún líquido, le duele la garganta y padece náuseas y malestar estomacal, acuda de inmediato al médico, no se automedique ni ingiera remedios caseros sin la supervisión de los facultativos; la salud de usted, la de su familia, amigos, la mía… dependen también de la responsabilidad de sus actos.
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